Viajero en libertad

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Viajero en libertad

Eric Castellò, trasplantado renal desde 2007.

Ignacio Gracia
Director de la Fundación Renal Jaume Arnó
Con la colaboración de Eric Castillo, trasplantado renal.

Hablo un rato con Eric Castillo Martín sobre vacaciones y viajes desde que está trasplantado. Nos conocimos en hemodiálisis hace dieciocho años, y desde entonces nos une una relación como la que se establece entre los que han compartido experiencias vitales durante cinco años con momentos de todo: los duros, aquellos en los que los obstáculos parece que te impiden ver el horizonte y no ves la salida, y los buenos, donde la esperanza posibilita, incluso, la carcajada y la lágrima de emoción. Pero en todos ellos, Eric ha mostrado siempre un corazón bondadoso y amable, siempre dispuesto a seguir adelante.

Como la de la mayoría de nosotros, su historia no es un camino sencillo y placentero, puesto que comenzó el tratamiento de diálisis en 1987, con 19 años, en su Estrasburgo natal (Francia) y ya ha pasado por tres trasplantes de riñón. Un valiente guerrero que continúa en la lucha.

Hijo de emigrantes españoles, viene a España muy joven con ánimo de viajar, de moverse, de encontrar en la libertad de movimientos la salida a la situación que le ha tocado vivir y por la que siente unos grilletes que no está dispuesto a que le impidan llevar a cabo su forma de vida. De hecho, domina varios idiomas: francés, su lengua materna, que le da un acento interesante —su charme, dice él, entre risas—; inglés, alemán, español, catalán, algo de holandés, ha estudiado italiano y tiene algún conocimiento de chino. Como se puede apreciar, su deseo de comunicarse y de viajar es evidente solo por este hecho.

Y de viajes y vacaciones, estando trasplantado como está ahora, charlo con él para saber algo más sobre “cómo se lo monta” en este tema una persona gracias a haber sido trasplantada.

 

Estar trasplantado posibilita que puedas viajar, una de tus grandes aficiones. ¿Qué sientes cuando viajas por vacaciones?

Tengo una sensación de paz y libertad que no me las dan otras actividades tanto como esta. De no tener, durante esos días, ningún mal de cap, preocupaciones que me impidan sentirme libre, poder volver a viajar.

¿Ha sido viajar, entonces, una de las cosas que más has podido hacer desde que no estás sometido a diálisis?

Por orden, lo que más he hecho es beber agua [ríe de nuevo], andar y viajar. No tener restricciones en estas cosas me hace sentir muy libre.

Se acaban de cumplir trece años de tu último trasplante, el 15 de junio de 2007. ¿Has viajado mucho desde esta fecha?

En general, viajamos con mi pareja dos veces al año. Una por España de vacaciones y otra a Francia, normalmente a Estrasburgo, de donde procedo. Varios días cada viaje para poder ver sitios y disfrutar con más tranquilidad. Además de algunas salidas “relámpago” de un par o tres de días.

Aparte del equipaje, ¿tienes alguna forma especial de preparar tus viajes por el hecho de estar trasplantado?

Lo primero es preparar la medicación inmunosupresora. Tener previsión de no dejármela y que no falte es lo más importante. También hay que preparar copias de informes clínicos por si pasa algo y que allá donde te atiendan tengan información de tu historia clínica con lo que te ha pasado, la medicación que tomas… Todas las cosas que deben saber a la hora de ayudarte. Somos “especiales” en ese sentido y no en todos los sitios conocen los protocolos de cómo deben tratarte.

Y una vez de viaje, ¿qué es lo que directamente cuidas más, en qué tienes que tener más cuidado?

Por supuesto, en tomar la medicación y tener cuidado con las comidas. Antes del trasplante tenía muchas cosas prohibidas y ahora tengo que cuidar la alimentación bastante. Hay que frenar la comida porque engordar demasiado, no es bueno.

¿Dónde fuisteis en vuestro último viaje de vacaciones?

El año pasado fuimos a Asturias, concretamente a Muros de Nalón, pasando por la costa del Cantábrico (San Sebastián, Bilbao, etc.).

¿Qué lugares te gusta visitar?

Lugares donde no haya mucha aglomeración de gente, especialmente la montaña y el campo, donde también me gusta desarrollar una de mis aficiones favoritas, la fotografía. Hemos ido a lugares en los que había mucho turismo y cada vez me gusta menos que los sitios a los que voy estén masificados. Aunque he estado en lugares masificados y no he tenido ningún cuidado especial por el hecho de estar trasplantado. El pasado año, en Asturias, buscaba playas sin rocas en la orilla —típicas del Cantábrico— y así evitaba esfuerzos. Este tipo de cuidados, sí que los he tenido para no sobrecargar una pierna que tengo con problemas por una caída.

¿Realizas los viajes por tu cuenta o te gusta ir en viajes programados?

Siempre me gusta ir por mi cuenta. Encuentro en la preparación parte de la esencia del disfrute de viajar, además de que da mucha libertad de movimientos, sin horarios rígidos para ver las cosas, comer, etc.

¿Cómo has vivido esta situación de confinamiento provocada por la Covid-19?

En casa, siguiendo las normas con muchos lavados de manos y ocupado con las cosas del hogar, entre ellas, cocinar mucho. He hecho muchos pasteles, aunque no he comido ninguno. No salí en absoluto hasta un mes después del inicio del confinamiento, porque tuve que ir a una visita médica. Lo he vivido con preocupación, pero sin obsesión y siendo muy riguroso con las normas recomendadas. Los trasplantados tenemos que extremar las precauciones.

Este 2020, ¿tienes previsto algún viaje a pesar de la Covid-19?

Sí, no sé si en julio o en agosto, pero tenemos previsto ir un fin de semana, máximo tres días, a Francia, concretamente a Argelès-sur-Mer, al sur de Perpiñán, pasando por Portbou (Girona), un sitio con encanto al que he prometido llevar a unas personitas.

Muchas gracias, Eric, nos despedimos con la seguridad de vernos pronto y la confianza de contar siempre con tu colaboración, “llama cuando quieras, siempre te cojo el teléfono”, y el deseo de que puedas seguir muchos años disfrutando de tus viajes y tus fotografías. Un fuerte abrazo, amigo.