La COVID-19 y el tratamiento renal sustitutivo (TRS)

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Tratamiento renal sustitutivo

Elvira FernándezDra. Elvira Fernández
Vicepresidenta segunda de la Fundación Renal Jaume Arnó
Catedrática emérita de Medicina de la Universidad de Lleida

Acabamos de iniciar una nueva etapa en las fases de “desescalada” tras un confinamiento rígido que ha provocado un gran dolor como ciudadanos, pacientes y familiares y numerosos efectos colaterales sociales y económicos.

En esta etapa, denominada de “nueva normalidad”, nos enfrentamos a dos tendencias extremas que son lógicas desde el punto de vista humano, ya que la capacidad de adaptación tiene tantos matices como individuos. Por un lado, los que minimizan el riesgo y “salen” con un entusiasmo inusitado a realizar las actividades “sociales” sin la distancia ni la protección debida, y, por otro, a aquellos en el otro extremo que el miedo les impide normalizar su estilo de vida.

Del mismo modo que debemos adaptar los tratamientos a las características individuales, a partir de ahora también debemos adecuar el estilo de vida a nuestros riesgos especiales: edad avanzada, enfermedad renal crónica, diabetes, tratamiento renal sustitutivo, trasplante de cualquier órgano y todas aquellas patologías con inmunidad alterada. También nuestro entorno sociofamiliar nos obliga a convivir con familiares más jóvenes y niños, o bien con compañeros de trabajo de los que desconocemos si se han visto expuestos a contagio. Es duro tener que integrar en nuestra manera de relacionarnos el concepto de que algunos familiares queridos son “contactos” de riesgo.

Ya se han difundido por medios oficiales y sociedades científicas y de pacientes las medidas oportunas en cada caso. No es el objeto de este artículo describirlas, solo llamar la atención sobre la necesidad de actuar ajustándonos a ellas siendo conscientes de nuestras características individuales de estilo de vida y de nuestras patologías y tratamientos.

En primer lugar, con el ánimo de no ser catastrofista, sino realista, una pequeña pincelada en números de lo que ha significado esta pandemia en los pacientes en TRS.

La Sociedad Española de Nefrología emprendió, desde su junta directiva, iniciativas extraordinariamente útiles:

Algunos de los datos más relevantes incluidos en este registro, y que creo de interés comunicar, son:

Hasta el día 13 de junio se han registrado 1.716 pacientes en TRS en España que se habían contagiado por el coronavirus SARS-CoV-2. Según los datos del Registro Español de Enfermos Renales (REER) del año 2018, se han contagiado el 2,8% del total, oscilando entre CCAA. De forma global, apreciamos que se contagió el 4,5% de la población total en hemodiálisis en España frente al 1,8% de los pacientes en diálisis peritoneal y el 1,6% de los trasplantados renales.

Un 80% han requerido ingreso hospitalario y el 8,6%, ingreso en UCI. Uno de cada cuatro pacientes ha fallecido.

La muy buena noticia es que la curva de contagios ha seguido un comportamiento similar a la de la población general y, según datos del último informe (18 de marzo-13 de junio), durante las últimas semanas no se registraron casos nuevos.

Hemos pasado lo peor, con etapas iniciales con los recursos asistenciales estresados al máximo y métodos de diagnóstico no disponibles en la medida necesaria.

Se ha comprobado también lo mejor del espíritu humano solidario con múltiples iniciativas de apoyo a la red asistencial. Desde Lleida, el equipo del proyecto de la Fundación Renal Jaume Arnó, patrocinado por la Diputación Provincial de Lleida, El Bus de la Salut, que paró su actividad habitual por la situación de pandemia, empleó todos sus recursos humanos al apoyo de los profesionales de la Atención Primaria del Departamento de Salud de la Generalitat para diagnosticar, en primer lugar, a los estratos más débiles de la población. Se han recorrido más de 40 poblaciones para hacer test a domicilio y residencias geriátricas y se han realizado más de 5.000 pruebas PCR y test serológicos.

Tras este duro camino, llega la “nueva normalidad” y el verano con la inyección de vida que supone el buen tiempo y la expectativa de las vacaciones.

Debemos disfrutar de esta nueva situación sin bajar la guardia. Los pacientes en TRS son de riesgo elevado y deben exagerar la prudencia a la hora de desplazarse o realizar actividades sociales.

SEN y ALCER han emitido un comunicado conjunto de recomendaciones revaluables, según la evolución de la pandemia y la nueva evidencia disponible, con fecha 16 de junio de 2020, que ha sido enviado a pacientes y nefrólogos.

Transcribo un párrafo de dicho comunicado, ya que el paciente debe conocer las exigencias para minimizar el riesgo si decide trasladarse de centro:

“En caso de que se realice el desplazamiento, recomiendan que, dadas las particularidades de la SARS-CoV-2, debería ser indispensable aportar una analítica (PCR) o bien una serología (IgG) de su centro de procedencia para descartar infección activa o inmunidad adquirida dentro de las 48 horas previas al traslado. El centro que acoge debería de establecer medidas de aislamiento hasta confirmar la ausencia de infección con una nueva comprobación (PCR) y repetirla al finalizar la estancia en el centro antes del traslado a su lugar de procedencia.”

Teniendo en cuenta la prudencia debida, estoy segura de que seremos capaces de disfrutar de la familia, amigos, paisajes, etc. En general, de la vida.

Nos debe dar seguridad lo que hemos aprendido en el camino y que, si se produce una oleada de nuevas infecciones, tenemos más y mejores herramientas para enfrentarnos a ellas.