Dependientes y cuidadores
El objetivo del estudio hecho por Lola Andreu-Periz, Montserrat Puig-Llobet y Aleix Casas-Amenós, en Cataluña, fue conocer el grado de dependencia de las personas en hemodiálisis (HD) según criterios de la Ley sobre promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia o Ley de Dependencia (LD), ya que la edad de muchos pacientes en hemodiálisis y la misma enfermedad a menudo son factor determinante que dificulta su autonomía funcional.
De 3.702 pacientes de 40 unidades de Cataluña se seleccionó como posibles dependientes a 806, según el criterio del personal sanitario que los atendía. Se valoraron: grado de dependencia según los criterios de la LD, edad, tiempo en HD, patología asociada, características del tratamiento y situación familiar. Los resultados fueron que en LD, no presentaban dependencia 137 pacientes, 350 presentaban dependencia de grado 1; 237 de grado 2, y 82 de grado 3. Vivían en residencia 121. La media de edad fue de 74,9 años. Destaca la prevalencia de diabetes (35,7%) y enfermedad cardiovascular (29,1%); las alteraciones musculoesqueléticas (87%) y neurológicas (38%) como principales causas de dependencia.
Necesidades de los dependientes y necesidades de los cuidadores
Estas cifras nos llevan a 669 pacientes con unas necesidades concretas y con unos cuidadores con unas necesidades similares, por extraño que parezca. Hablamos de unas necesidades agrupadas en tres grandes áreas: Sentirse seguro, Sentirse uno más y Sentirse bien.
La felicidad del colectivo de dependientes y cuidadores comienza cuando se tiene cubierta la necesidad de sentirse seguro, desde tener controlada la discapacidad o enfermedad hasta poder asegurarse el futuro en el sentido de garantizar o prever el medio de vida, en el caso de los cuidadores. Después vendrá la necesidad de sentirse uno más, que para los cuidadores sería sentirse protegido por un sistema de trabajo que promoviera diferentes formas de integración laboral activa en función de las situaciones y circunstancias, y para los dependientes sería poder establecer diferentes interacciones mediante procesos socializadores que permitan el establecimiento de vínculos, redes sociales de apoyo y sobre todo poder relacionarse. Finalmente, una vez estas necesidades están cubiertas entra el deseo por el bienestar físico y mental, es el sentirse bien, la necesidad de contrarrestar los efectos negativos, psicológicos, emocionales y físicos de los efectos generados por las situaciones de dependencia con el objetivo de obtener una calidad de vida individual (física y emocional) digna.
Es interesante remarcar que en todos los niveles encontramos que existe una necesidad común de sentirse informado, tener información correcta, exhaustiva y fácilmente accesible sobre los servicios públicos y privados relacionados con lo que nos afecta (por ejemplo: coberturas, requerimientos, ayudas , prestaciones). Por eso desde el Servicio de Atención Psicosocial de la Fundación Renal Jaume Arnó queremos dar respuestas a estas necesidades y promover una mejor calidad de vida para dependientes y cuidadores.
Cristina Puñet. (Trabajadora social)
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